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INOLVIDABLE ROSAURA

“Rosa​ura Incondicional”, escrita por José Gregorio Suárez, quien regresa por segunda vez como columnista para compartir a través de sus recuerdos, viajamos hasta 1989, cuando junto a su madre tuvo la oportunidad de vivir una de las noches más especiales de su vida: disfrutar de un concierto de Luis Miguel en el emblemático Poliedro de…

Por:José Gregorio Suárez

Inolvidable Rosaura

Recuerdo con claridad aquel momento en el que, siendo aún estudiante, la vida me sorprendió con una oportunidad que no esperaba. Era el inicio de 1989, o al menos así lo guardo en la memoria, y yo me encontraba en el estado  Mérida aquí en Venezuela , concentrado en un nuevo comienzo académico…

Me estaba inscribiendo en la Universidad de Los Andes para cursar el cuarto semestre de Ingeniería Eléctrica, con la mente dividida entre materias, horarios y sueños de futuro. Sin embargo, en medio de esa rutina organizada, algo completamente distinto estaba a punto de ocurrir.

Mi mamá ,Rosaura de mi alma QEPD se encontraba en Caracas, hospedada en un hotel junto a una amiga, en uno de esos viajes dedicados a comprar ropa y despejarse un poco. Decidí llamarla, como solía hacerlo, quizás más por cariño que por necesidad, quería informarle que la inscripción y todo había salido bien.

Fue durante esa conversación telefónica cuando me comentó, casi como un detalle más, que había visto carteles anunciando un concierto de Luis Miguel en el Poliedro de Caracas. Aquella frase cambió completamente mi día.

Sin pensarlo demasiado, le pregunté si era posible que asistiera. Recuerdo la mezcla de ilusión y nervios al hacer esa pregunta, como si supiera que estaba pidiendo algo especial. Su respuesta fue inmediata y cálida: sí, podía ir. En ese instante, sentí cómo la emoción reemplazaba cualquier preocupación académica. No era solo ir a un concierto, era la posibilidad de vivir algo único, casi irrepetible, en un momento importante de mi vida.

MER A CCS

El viaje hacia Caracas y la llegada al Poliedro fueron parte de la experiencia misma, desde que colgué el teléfono público, entendí que me tenía que ir ya, poseía una maleta pequeña, le pedí a una amiga que por favor me la cuidara que cuando volviera la pasaba buscando, porque iba a viajar  y la maleta me iba a estorbar…Siempre agradecido a esta amiga, quien después me apoyaba con el fanatismo a Luis Miguel

Un bus desde Mérida traía a José Gregorio

Crédito de Foto : RRSS a quien correponda

Luego de forma inmediata me fui a la terminal de autobuses, siendo ya como las 6 :00PM, y pregunté ¿qué Bus sale a Caracas? me dirigí a uno que estaba saliendo y me dijeron solo hay asientos en la parte de atrás, de esos asientos que no se reclinan, ¿me importo?, por supuesto que no, y salimos rumbo hacia Caracas.

Al llegar, mi madre adorada me estaba esperando. Llegué como a las 7:00 AM; sí, casi 13 horas de viaje. Llegué destruido. Mi mamá me preguntó: ¿Y la maleta? Le contesté: no podía traer peso; eso me podía atrasar. Me llevó al hotel y dormí todo el día, el concierto era en la noche;  ya siendo horas de  la tarde-noche tomé una ducha y mi mamá me había comprado una franela,para cambiarme porque la que tenía estaba arrugada por el viaje.

LLEGAMOS AL POLIEDRO

Aquel recinto tenía una energía particular, una mezcla de expectativa, música y multitud que hacía vibrar el ambiente, mi mamá  me acompaño, llegamos temprano, nos dirigimos a la taquilla y les confieso que todo era expectativa, iba preparado de no encontrar entradas quedarme afuera para escuchar, pero finalmente si habían entradas.

Mi madre entendía todo el esfuerzo y emoción, así que le dije; entremos de una vez, era todavía temprano, no conocía el Poliedro, mi mama cansada se sentó, yo comencé a dar vueltas por todo el recinto, estaba impresionado por un sitio tan grande.

Cuando finalmente comenzó el concierto, los músicos tocando, salieron unos bailarines con gorras y bragas como de piloto, se veía todo confuso, la gente gritando, pero a quien?

 No había nada claro; yo miraba todo, pero no veía al cantante. En unos acordes secos, un bailarín del centro se quitó la gorra y el traje, y apareció Luis Miguel!!!!

El emblemático Poliedro de Caracas

Crédito Foto : RRSS a quien corresponda

PARALIZANTE CONCIERTO

La emoción fue indescriptible, yo estaba parado distante del escenario, debido que la gente ya había llegado, recuerden que les dije que me puse a caminar, y en ese momento los empujones de la gente al ver a Luis Miguel, me llevaron a estar casi al frente.

Luis Miguel, en pleno auge, dominaba el escenario con una presencia impresionante, y cada canción lo hace conectar directamente con el público. Yo, entre la multitud, sentía que formaba parte de algo grande, de un momento que quedaría grabado para siempre.

Lo que más me marcó no fue solo la música, sino la sensación de estar viviendo un instante especial junto a miles de personas que compartían la misma emoción. Cada aplauso, cada coro colectivo y cada nota reforzaban la idea de que la vida también está hecha de estos momentos inesperados. Para un joven estudiante que venía de la rutina universitaria en Mérida, aquello era una especie de ventana a otra dimensión, llena de intensidad y alegría.

Un concierto emocionante

Crédito de Foto : Archivo Luis Miguel Fans Club Venezuela Int

Derechos de Imagen y marca : Luis Miguel

GRACIAS MADRE ADORADA

Al terminar el concierto, cuando las luces del Poliedro se encendieron y la magia del espectáculo comenzaba a desvanecerse, mi única misión era encontrar a mi mamá, que estaba en el área de sillas. Entre la gente que aún comentaba emocionada, logré llegar hasta ella.

Lo primero que hice fue preguntarle qué le había parecido. Con esa calma que la caracterizaba, me dijo que era un joven con mucho talento, y sonriendo mencionó que no dejaba de acomodarse el cabello. También me contó que las personas a su alrededor estaban totalmente emocionadas, entregadas al espectáculo.

Yo, todavía con la adrenalina en el cuerpo, le dije que había sido increíble… indescriptible. Y le di las gracias, no sé cuántas veces, por ese regalo tan grande que me había dado.

Salimos juntos, como miles de personas más, caminando hacia los autobuses, mientras el eco del concierto seguía vivo en cada comentario, en cada risa, en cada impresión compartida entre desconocidos. Caracas parecía vibrar todavía con la voz de Luis Miguel.

Entendí que no solo había sido mi primer gran concierto… también había sido un recuerdo que se quedaría conmigo para siempre, porque lo viví con ella

Con el tiempo, ese recuerdo se ha convertido en uno de esos tesoros personales que no se desgastan. No importa la exactitud de la fecha, lo que permanece es la emoción, la espontaneidad de aquella decisión y el cariño de mi mamá (adorada) al hacerla posible. Fue más que un concierto: fue un punto de encuentro entre juventud, música y familia, un instante en el que todo pareció alinearse para crear una experiencia inolvidable.

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